En agosto del 2012 me invitaron a un juego de béisbol. Jugaban los tigres de Detroit en su casa, contra los indios de Cleveland. Los amigos que me invitaron son todos fanáticos de los tigres, así que era un juego muy importante para ellos. Otro compañero que andaba con nosotros, también venezolano, estaba particularmente entusiasmado por ver a Miguel -“Mickey” –Cabrera, nuestro coterráneo, en acción. Les adelantaré el final del cuento: los tigres ganaron, gracias a un batazo espectacular de Cabrera en el último inning. Pero, ¿adivinen qué? ¡Nosotros no lo vimos! Si, así como lo oyen, ¡nos hemos perdido el gran final! Seguro se preguntarán, qué fuerza sobrenatural fue capaz de movernos de nuestros puestos-que eran de los mejores- para salir del estadio pocos minutos antes de que ocurriera el gran final… Pues, créanlo o no, fueron los propios hinchas de los tigres los que abandonaron el estadio en masa, cuando vieron que su equipo estaba perdiendo duramente 3 carreras por 6. A mis...
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